Egipto, rumbo al desastre

Un comerciante ambulante vende caretas del depuesto presidente egipcio Mursi en El Cairo. / AFP

Un comerciante ambulante vende caretas del depuesto presidente egipcio Mursi en El Cairo. / AFP

Haizam Amirah Fernndez

Los peores pronsticos se estn cumpliendo en Egipto. Un ao de gobierno incompetente y sectario de los Hermanos Musulmanes polariz a la sociedad egipcia. Un mes y medio de vuelta a un rgimen dominado por los militares est enfrentando violentamente a unos egipcios contra otros. Estos das los uniformados y los barbudos se baten en las calles del pas a base de odio, exclusin, cinismo y muerte. Mientras muchos egipcios de a pie justifican y aplauden las acciones del ejrcito y la polica, otros se sienten vctimas de una gran injusticia y claman venganza y martirio. As nacen los enfrentamientos civiles armados.

Las acampadas de los partidarios del depuesto presidente Mursi eran un problema serio de orden pblico. ste se poda haber resuelto por la va de la negociacin poltica, por la que apost hasta el ltimo momento la mediacin de la UE. Sin embargo, el ejrcito y algunos liberales consideraron que podan aplastar a los Hermanos Musulmanes y erradicarlos como fuerza poltica por la va de las armas. En su cinismo, los lderes islamistas necesitaban engrosar su lista de mrtires; en su arrogancia, los generales egipcios se los estn proporcionando. La sinrazn colectiva y la deshumanizacin del enemigo parecen ser los nicos puntos en comn entre los bandos que estn llevando a Egipto a la fractura social, a la inestabilidad poltica y a la ruina econmica.

El abandono de la poltica institucionalizada y su sustitucin por las metralletas, las antorchas y los cinturones bomba no es slo un desastre para Egipto, sino que tendr ramificaciones nefastas en todo Oriente Prximo y a ambas orillas del Mediterrneo. Mediante las ejecuciones extrajudiciales masivas -y ampliamente difundidas en las redes sociales- en nombre de la lucha contra el «terrorismo», se est fomentando una nueva generacin de radicales que vern justificado recurrir a mtodos terroristas. La profeca se autocumplir, aunque la vuelta del Estado policial no podr garantizar que la inestabilidad no se convierta en caos o, incluso, en desgobierno.

La economa de Egipto est en una situacin crtica y slo se mantiene a flote gracias a los petrodlares del Golfo (sobre todo de Arabia Saud). Hoy la crisis socioeconmica es aun ms grave que cuando cay Mubarak en febrero de 2011. El actual jefe del ejrcito egipcio, el general Sisi, tratar de presentarse como el «salvador de la patria», pero en un contexto de creciente represin e inestabilidad difcilmente podr ser el «salvador de la economa». Aunque los militares lograran neutralizar a los islamistas, cosa muy improbable, el malestar social seguir en las calles. En ausencia de vas democrticas para canalizarlo y buscar soluciones, slo quedarn las viejas frmulas de la represin, la manipulacin informativa y el nacionalismo «conspiranoico».

Lo que ahora ocurre en Egipto tendr necesariamente repercusiones fuera de sus fronteras. Ser un error grave considerar que el pulso sangriento entre militares e islamistas es un asunto interno, as como confiar en que el nuevo rgimen egipcio sabr gestionar la situacin dentro del pas. Una nueva ola de radicalizacin en Egipto podra ser mucho menos predecible que las que tuvieron lugar en los aos 80 y 90. Con las nuevas tecnologas de la comunicacin, el Estado egipcio no tiene el monopolio de la informacin que tena entonces, ni las fronteras egipcias -sobre todo con Libia- estn controladas como antao. Y lo que es ms importante: el contexto regional es mucho ms incierto y complejo ahora, adems de que el yihadismo ha adquirido dimensiones de movimiento global, cosa que no ocurra en aquellas dcadas.

Con una Administracin Obama que no sabe o no puede contribuir a la estabilidad de Oriente Prximo, es hora de que los pases de la Unin Europea se den cuenta de que su seguridad y bienestar estn en juego en el sur del Mediterrneo. Los militares erradicadores y los fanticos religiosos de Egipto estn jugando con un fuego que puede incendiar toda la regin. Es hora de que la UE acte hoy con determinacin ante las autoridades egipcias para evitar pagar un alto coste maana.

El tiempo dir si la mayora, hoy silenciosa, de egipcios estarn dispuestos a abandonar sus demandas de «dignidad, libertad y justicia social» con las que derrocaron a Mubarak, y aceptarn la vuelta a un rgimen autoritario con poderes absolutos para luchar contra el «terrorismo» y, de paso, cualquier forma de oposicin poltica.

Haizam Amirah Fernndez es investigador principal de Mediterrneo y Mundo rabe en el Real Instituto Elcano.

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