ESPAÑA
Habrá que levantarse pues con hambre del comedor de la prisión. Habrá que lavarse menos en la celda. Habrá que pasar esos malos dolores carcelarios a pelo y sin paracetamol. La peculiar misiva llamando a la moderación en el gasto es de Francisco Márquez, director de la prisión de Algeciras. Los potenciales derrochones son los 1.669 reclusos del centro. Si había una forma de combatir la crisis de alambrada de espinos adentro, la última ocurrencia ha sido ésta: que los presos consuman menos. O que sean menos celosos con su higiene. Comienza así la circular colgada por el alcaide en los tablo [...]
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