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El editorial de EL MUNDO
Publicado el Jueves, 2 de septiembre de 2010
El presidente del Gobierno se refirió ayer a las economías de Japón y de España y las equiparó como "dos historias de éxito". No fue una comparación demasiado afortunada, a tenor de la evolución de los dos países en los últimos tiempos. En primer lugar, la economía japonesa lleva casi veinte años de estancamiento debido al estallido de una 'burbuja' en los mercados bursátiles e inmobiliario a finales de los años 80 que los distintos gobiernos no supieron cómo superar. Empezaron por ingentes programas de gasto e inversión públicos que no pudieron estimular la demanda y provocaron un fuerte [...]
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El editorial del lector
Juan Carlos Sandón
2 de septiembre del 2010
Las fórmulas son para los políticos como el balón para un equipo de fútbol, las cifras para un economista, la inspiración para un artista: son imprescindibles.
Son el resumen y la esencia de lo que quieren transmitir, la 'frase choc' con la que se les recordará, el poder oratorio que les acercará al 'otro poder', la manera más impactante de dejar 'K.O.' a sus adversarios.
Pero a la hora de emplearlas es necesario controlar la moderación. Abusar de ellas puede acabar con su impacto y quitarles credibilidad, pero manejarlas de manera inadecuada, como escaparate de un almacén vacío, puede tener insospechables consecuencias, sobre todo si el que las proporciona ocupa el puesto más elevado de una nación.
En el ámbito indefinido de las fórmulas, tal vez las más arriesgadas sean precisamente las que acuden a la comparación, que ya de por sí es un ejercicio difícil.
Y cuando esta comparación afronta dos términos, dos clichés, dos nociones económicas...que demuestran carecer de cultura, de información previa, de lecciones del pasado, de realismo en el presente...sólo caben dos posibilidades: o responde a una necesidad diplomática, como suele ser en la mayoría de los casos, o respalda una sincera ingenuidad, o, en términos menos políticamente correctos, una emocionante carencia de inteligencia.
Sería injusto llevar a cabo un juicio para medir las diferentes carencias de ésta fórmula sin la presencia de su autor, por esta razón le dejaremos meditar su delicado uso, apostando por que la próxima vez, a la hora de ofrecer al mundo una nueva fórmula, acierte...con moderación.
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